Celebrado en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) en julio, concluyó con un amplio consenso sobre la necesidad de reforzar el papel del autobús en las políticas públicas de movilidad.
Entre sus principales conclusiones destacan la modernización del mapa concesional con garantías para la viabilidad de los servicios, el reconocimiento del autobús como servicio público esencial, una financiación estable para impulsar la descarbonización y la digitalización, la incorporación del sector a la nueva gobernanza de la movilidad y el reconocimiento del autocar como un aliado imprescindible para un turismo más innovador, accesible y sostenible, consolidando el transporte en autobús como un pilar clave para garantizar el derecho a la movilidad, la cohesión territorial y el desarrollo económico.
1. El nuevo mapa concesional debe fortalecer el transporte en autobús.
La modernización del sistema concesional debe traducirse en un servicio más eficiente, competitivo y adaptado a la realidad territorial, preservando la conectividad de todos los municipios. La transformación del mapa concesional debe sustentarse en un modelo de contratación pública que garantice la sostenibilidad económica de los servicios. Para ello, los pliegos de licitación deben diseñarse con criterios que permitan a los operadores prestar un servicio de calidad, impulsar la innovación, favorecer el empleo y acometer las inversiones necesarias para la descarbonización y la digitalización. Asimismo, resulta imprescindible que los contratos incorporen mecanismos eficaces y objetivos de revisión de precios que reflejen la evolución de los principales costes de explotación, preservando el equilibrio económico-financiero de las concesiones y evitando que circunstancias sobrevenidas comprometan la continuidad y la calidad del servicio público.
