Observatorio de la Movilidad Metropolitana (OMM)

CCOO – El autobús de empresa como apuesta por la sostenibilidad en la movilidad laboral.

En este artículo, Pablo E. Frutos (Secretaría Confederal de Medio Ambiente y Movilidad de CCOO), plantea una batería de propuestas para relanzar el autobús como transporte urbano colectivo eficiente, seguro y flexible en la movilidad al trabajo. Qué se puede hacer para cambiar el actual modo de los desplazamientos al trabajo y volver a casa. Desde finales del siglo pasado, los emplazamientos de las empresas han ido cambiando, situándose muchas ellas, cada vez, más lejos de las zonas urbanas (polígonos industriales, parques empresariales etc.).

Ha habido una falta de planificación y de dotación de transporte público colectivo para el acceso de quienes allí trabajan, ofreciendo, en algún caso, espacio de aparcamiento abundante para favorecer el desplazamiento en automóvil.

Actualmente, el automóvil es la estrella en los desplazamientos al trabajo y eso está suponiendo un aumento en los accidentes in itinere, más dificultades para encontrar trabajo para quienes que no disponen de este vehículo, mayor gasto en los desplazamientos al centro de trabajo, menor tiempo para el descanso, la actividad personal y la conciliación laboral y familiar, contribuyendo además al aumento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) ,y por tanto, empeorando la calidad del aire de las ciudades.

Ante esta situación, el Instituto Sindical de Trabajo Ambiente y Salud (ISTAS) de CCOO, viene trabajando en la publicación de documentos, guías, así como asesoramiento a nuestros delegados y delegadas para mejorar estos servicios y cursos de formación para dar contenido a la figura del Gestor de Movilidad, contemplada en la ley de Economía Sostenible y en el borrador de la ley de Movilidad.

Entre las medidas propuestas por CCOO, se propone el mantenimiento del autobús (eficiente energéticamente) de empresa por ser el más flexible que permite, junto a otros modos, dar respuesta a los retos que nos enfrentamos.

La primera de las acciones que se debe contemplar es la creación de la mesa de diálogo para la movilidad en el ámbito concreto en la que participarán empresarias, empresarios, sindicatos y administraciones. Las siguientes medidas pueden considerarse:

1. Favorecer en hora punta la movilidad de los autobuses de empresa, junto al transporte público colectivo, facilitando el mayor recorrido posible en carril reservado.

2. Garantizar en los nuevos emplazamientos, polígonos industriales, etc., el acceso de los autobuses, impidiendo que el uso del automóvil particular entorpezca su paso.

3. Las paradas deben estar bien señalizadas y accesibles, con estructuras que protejan de las inclemencias del tiempo.

4. Hacer un seguimiento periódico de su uso y mejorarlas si se considera necesario

5. Promocionarlas de forma permanente explicando sus ventajas e informando de los servicios, con especial incidencia a las nuevas incorporaciones en la plantilla.

6. Autobuses modernos, cómodos y seguros, así como wifi. Igualmente, se debe descarbonizar las flotas de vehículos incorporando híbridos y eléctricos y, poco ruidosos.

7. Reforzar el uso de las rutas ya existentes y crear otras nuevas, con la incorporación de trabajadoras y trabajadores de otras empresas y administraciones públicas.

8. Entre empresas y administraciones públicas que no dispongan de autobús de empresa, organizar un proyecto mancomunado para prestar el servicio.

9. Rutas entre distintas localidades en las que trabajadoras y trabajadores de distintas empresas o administraciones publicas coincidan en el destino al centro de trabajo.

10. Utilizar los intercambiadores de transportes como plataforma para ir y volver del trabajo en autobús compartido entre trabajadores y trabajadoras de distintas empresas y administraciones públicas.

11. Las autoridades con competencias en movilidad (por ejemplo, los consorcios metropolitanos de transporte) deben facilitar la implantación de estos servicios.

12. Establecer rutas compartidas desde los lugares más cercanos del transporte público al centro de trabajo.

13. Las rutas, además de ser seguras, sostenibles y conectadas, deben dar un servicio que reduzca los tiempos en los desplazamientos.

14. Cualquier modificación en la prestación del servicio de transporte debe ser acordado en la mesa del dialogo de la movilidad.

15. Además, deben debatirse otras medidas como la jornada laboral, horarios de entrada y salida del centro de trabajo, los turnos, los días de trabajo y de vacaciones, quién y cómo debe asumir la inversión en el nuevo modelo de movilidad.

Hay dos cosas que no se pueden poner en cuestión:

1. El actual modelo de transporte al trabajo es insostenible social, ambiental y económicamente.

2. La segunda, por muy complejo que sea el poner en práctica alguna de las propuestas realizadas, lo peor sería no intentarlo y dejar que la situación fuese empeorando.

Por último, es imprescindible que la puesta en marcha de las propuestas realizadas, cuenten con el mayor respaldo posible de las trabajadoras y trabajadores para su aplicación, sabiendo que cualquier cambio de costumbre, necesita un periodo de transición al nuevo modelo de movilidad.

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